Salí hace ya rato, me embarque a las 8 y ya son las 4:10. Hace ratazo ya que no escribía, desde ayer. Pasaron un montón de cosas. Pero en el fondo todo era en función del viaje.
Terminamos cerca de las dos tratando de ingeniárnoslas con el tema de la maleta, hubo ideas un poco locas, como llevar dos bolsos y hacer cambalaches a medio camino. Pero al final todo salio bien y pasé la maleta con todo lo necesario, lo que no podía ir ahí esta ahora en mi “bolso de mano”- ni tan de mano- que pesa 12 kilos. Cuando lo llevaba a la puerta de embarque (la número 12) me di cuenta que no era mi beta no era el levantamiento de pesas.
Salí de mi casa a las 3:50. Llegué y me llenaron de formularios y cosas así. Al final ni siquiera las llené.
Fue mi tío, mi tía,
Quería entrar ya.
Había otras personas que dijeron que iban a llegar. Eran las seis y media y nos dijeron que teníamos que pasar policía internacional. Llegaron otras dos tías. Dijeron que el resto venía, pero no podía esperar. Me despedí más de una vez, pero poco era lo que me dejaban avanzar. Sentí cierto apoyo en la mirada de mi hermano, resignado a que yo sea llenado de besitos, abrazos y cosas así.
Del otro lado, en el dutty free, me junte con los demás.
Fuimos al Gatsby y no comimos nada, nunca llegó la señora. Estaba cerca y no pasaba ni porsiacaso.
Había un tutti cuanti de gente, éramos 9, ninguno muy parecido al otro.
Se hacía tarde y teníamos que entrar al avión, recorrimos media sala de embarque y nos pusimos en la fila.
Adentro los asientos son numerados. El mío era ventana, pero no tenía ventana, sino una muralla de plástico rallado. Junto a mí no había nadie, por suerte. Dieron la comida, no comí todo. Empezó una película y empecé a dormir, de hecho fue unos quince minutos, casi todo lo que dormí. Era incómodo, pero más, era ver que no pasaba la hora y me iba desesperando. Me puse de todos los modos posibles, inclusive pensé en ocupar la bandeja como mesa, se me ocurrió al acordarme de mis queridísimos compañeros, los que han desarrollado capacidades sobre humanas para dormir sobre mesas. No pude, mi pequeñísima cabeza topaba con el asiento de adelante.
Terminé durmiendo acostado usando ambos asientos.